Fui al First Tuesday de junio en TVN y conocí a Grabiel Bunster B., consultor dice su tarjeta. El se dio cuenta al minuto que yo era emotivo. Esto, que hace un par de años me habría significado una crisis de identidad, por que se supone que los abogados debemos mostrarnos siempre frios como pinguinos, ahora me pareció un halago. Es que desde que estoy en contacto con los ingenieros y desarrolladores -que si son fríos como un pescado- , me he dado cuenta que la emotividad es el puente entre esos mundos y que yo tengo un rol que cumplir en la construcción de ese puente. Si ambos lados, cada uno desde su rigor científico, sentimos las mismas pasiones y soñamos los mismos sueños, no importa que cada uno vea los unos y ceros en ordenes distintos.
Los ingenieros tienden a disfrutar mucho sus soluciones que son perfectas para ellos, pero que se olvidan completamente del usuario en etapas bien primarias del desarrollo. Ni hablar de los modelos de negocio. Y los abogados son felices de encontrarle el pero a todo, facilitando en un País como el nuestro, el terror a emprender por que siempre te pueden engañar y entonces todo debe ir revisado por el señor que quiere lucirse y que los negocios prosperen sólo si el puede subirse.
En el fondo, como conversé con un agradable personaje de Mercado Libre cuyo nombre no recuerdo, la desconfianza nos tiene atrapados en el no hacer perpetuo por que nadie cree ni en lo que reza. Razones deben haber muchas pero ninguna se justifica. Seguro que es porque nuestros abuelos le enseñaron a nuestros padres que debían ser mejores y estudiar un carrera para ser independientes y , obvio, no tener que depender de nadie, por que no se puede contar con nadie, por que este mundo es de los mas vivos y si no tienes una carrera entonces los vivos te comen y asi por generaciones. Entonces de tanto inculcar la inseguridad filial, se nos ha ido creando una suspicacia intuitiva de qué es y cómo se debe adelantar uno a la viveza del otro. Receta mágica que nos garantiza subdesarrollo permanente, si le agregamos un cierto desprecio por el tiempo,la mezcla es una bomba de improductividad y luego lamentos autorizados y casi validados socialmente.
Lo cierto es que pienso y actúo protegiendo a mis clientes en forma casi permanente de los peores escenarios y esa actividad me ha servido mucho para disfrutar mi vida personal, en la cual nunca suceden los peores escenarios. Si confiaramos en el cumplimiento del deber ajeno y cuidaramos mas nuestro tiempo seríamos mas productivos y eficientes, seguro pasaje a la tranquilidad de espíritu que nos permitirá contarles a nuestros hijos por primera vez la verdad= La vida depende del cristal con que se la mira. Pero primero debemos ser nosotros mismo confiables, estar dispuestos a dar todo por cumplir la expectativa ajena, incluso mas allá del tenor literal de nuestras palabras.
Grande First Tuestay y grande Webprendedor. Ambos sirven para ver quien es quien y desoxidar la desconfianza inculcada por generaciones y correr el riesgo de cumplir la expectativa ajena.
Nos veremos el siguiente.
martes, 3 de junio de 2008
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